Intimidad mediante un jardín de bajo mantenimiento

Visitamos el jardín de una vivienda unifamiliar de reciente construcción situada en el corazón de la ciudad Madrid, sobre una parcela cuyo edificio anterior había sido demolido y la parcela dividida en dos para construir un par de Chalets de lujo.

A nuestra visita nos encontramos con que la constructora había cubierto toda la superficie del jardín con césped artificial. El jardín consistía en un gran pasillo que daba acceso a la vivienda y conducía a un espacio trasero en el que había una pequeña piscina.

La propietaria nos comunicó que solo residía en Madrid ocasionalmente, con motivo de sus negocios, pero que como las visitas eran frecuentes habían decidido por fin adquirir casa. No tenían ninguna intención de transformar el jardín en algo muy complicado, ya que apenas dedicarían tiempo y esfuerzo a su conservación.

Si requerían nuestros servicios era para buscar una solución a un problema. Se trataba de conseguir intimidad para la parcela, ya que el chalet esta lindando con un edificio de viviendas en altura y el dominio visual de este edificio sobre el chalet convertía las ventanas del mismo en un escaparate de su vida privada.

jardin
La divisoria entre las dos fincas la constituía un muro de un pie de espesor que llegaba hasta una altura de 1,60 metros que en la parte final de la parcela (donde está la pieza de la piscina) se convierten en 2,60m debido a la pendiente de la finca. Sobre este muro se coloca otro de la misma altura (1,60m).

Dado que sobre este muro no se podía colocar ningún elemento constructivo que sobrepasase esta altura (una celosía o algo similar) o recrecer el muro, la solución que planteamos fue generar una pantalla vegetal que ya desde el inicio constituyera una barrera visual que cortara miradas indiscretas. Con el tiempo y conforme fuera creciendo, su eficacia aumentaría.

Para conseguir este efecto no podíamos plantar sobre el suelo pues la altura del muro completo (3,20 la mínima y 4,20 la máxima) y el ancho de la zapata del muro (hasta 80 cm desde la vertical del muro) hacían inviable esta opción.

Planteamos la construcción de una repisa de hierro que apoyada sobre el muro sirviera de base para la colocación de unas jardineras que cubrirían los 32 m lineales de muro. Para lograr los objetivos de cierre visual durante todo el año necesitábamos una especie de hoja perenne y elegimos el Laurel (Laurus nobilis). Los ejemplares seleccionados a plantar tendrían que tener una buena altura para sobrepasar los 160 cm del segundo tramo de muro, y los elegimos de 225-250 cm. Para contenerlos, y con una buena cantidad de tierra para permitir su desarrollo futuro, elegimos jardineras Cúbica Delta de Herstera de 90x40x40 cm. Dado que el peso por metro lineal iba a ser muy importante, nos cercioramos con nuestro proveedor de forja que las repisas de hierro soportarían sin problemas el esfuerzo.

pantalla vegetal
Proyectamos la colocación de una celosía metálica desde las repisas hasta el suelo para que sirviera de soporte a unas trepadoras que convirtieran ya todo el muro en un muro verde. La especie elegida fue el Jazmín chino (Trachelospermum jasminoides). Estas plantas se plantarían igualmente en contenedores, por la imposibilidad antes mencionada de plantar en el suelo. Elegimos contenedores de la misma colección, esta vez el Cubo Delta de 40x40x40 cm.

Decidimos, sustituir una parte del césped artificial por un árido ornamental para generar un contraste y romper el continuo de la parcela, construimos un camino de lajas de piedra y plantamos en la jardinera de la entrada unos Agapantos (Agapanthus africanus) que brinden suavidad y color a la entrada.

cubo delta
Todo ello pensado para ser un jardín de muy bajo mantenimiento que sirva de protección a miradas indiscretas y que llene de verde y de vida un espacio concebido inicialmente con mucha dureza.

intimidad jardin

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